sábado, 7 de septiembre de 2013

Un problema. Una solución

Un día en el bosque Paola en la tarde fue a comer unas hojas muy ricas. Justina también conocía ese lugar y ella se fue a comer esas hojas muy ricas. Pero hubo un problema sólo había una hoja para las dos. Las dos venían muy tranquilas por separado y se chocan.

Las dos dicen ¡yo me la voy a comer!

Paola dice yo tengo diez y vos ocho.

-¡Pero yo casi cumplo nueve! Gritó Justina.

-Pero nueve es menor que diez.

-Tiene razón dijo Justina en voz bajita. ¡Pero yo tengo un apetito muy grande! Gritó.

De tanto discutir las escucha la mamá de Paola, Sara. Ella dice ¿niñas qué les pasa?

-¡Hay una sola hoja y somos dos!

-Hay dos soluciones: la comparten o yo me la como, dice Sara.

-¿Y cómo la compartimos? Preguntan las dos.

-La cortan a la mitad o dan un mordisco cada una.

-La primera no esta nada mal... Dice Paola.

-Bueno cortenla.

-Mamá de Paola, ¿querés un pedazo? Pregunta Justina.

-¡Sí claro! Miammiam, ¡riquisimo!

-Paola, ¿jugamos una carrera?

-Sí claro. ¡A la una, a las dos y a las tres!

-Bueeeeno. Dice Sara.

-¡Yo gané!

-¡No, yo!

-¡Hay no! ¡Otra vez no!

Fin

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